07 diciembre 2017

El Desafío de los 30 Días (4ª edición) - Pregunta 7 (compromiso como jugador)

Séptimo día del Desafío. Hoy la pregunta es Como jugador te comprometes a...

Y mi respuesta es ... a interpretar a mi personaje sin importar lo que esto le haga a la aventura. Lo cual, admito, no siempre es bueno. Por suerte, no suelo llevarlo hasta sus últimas consecuencias.

Lo que quiero decir es que no importa si me dan un personaje pregenerado para una aventura o si me creo un personaje por mi cuenta para jugar en la campaña de otro. En ambos casos siempre intento pensar en lo que haría dicho personaje en la situación en la que se encuentre, y eso puede no ser exactamente lo que el director de juego tenía pensado para su aventura. Os pongo dos ejemplos de sendas partidas que, curiosamente, se jugaron con el sistema de La Puerta de Ishtar pero con directores de juego diferentes. En una de ellos, nos vimos envueltos en una intriga en la que se nos acusaba de un crimen que no habíamos cometido. En la otra, los personajes se topaban con un objeto encantado (y, probablemente maldito) que varias personas deseaban, y su misión era hacerse con el objeto y entregárselo a quien más quisieran.

En la primera partida, en lugar de tratar de lavar el buen nombre de mi personaje resolviendo el misterio (algo que, intuí, era de lo que iba la partida), me tiré toda la partida tratando de huir de la ciudad.

En la segunda partida, en lugar de terminar vendiendo el objeto al mejor postor, terminé matando a uno de los mejores postores, robándole su tesoro y desapareciendo de la ciudad con el botín.

Vaya por delante que no tenía intención de "sabotear" las partidas. Simplemente me pareció en todo momento que los personajes que me había tocado interpretar habrían actuado de determinada forma en ciertos momentos de la aventura, tratando de salvar el pellejo en el primer caso y aprovechando una oportunidad para retirarse como un hombre rico de una vida de desventuras. Ah, y en este segundo caso, encima cumplí el objetivo a largo plazo de mi personaje, que resulta que era volver a su tierra natal con una fortuna.

Hay que decir que en ambos casos los directores de juego no se enfadaron porque "rompiera" su aventura, sino que me dejaron obrar a mi antojo, entendiendo que mi personaje era mío para hacer lo que quisiera con él. Sin embargo, entiendo que algún otro máster me podría haber dicho que entendía que debía tener libertad para hacer lo que quisiera, pero que la aventura de hoy consistía en resolver un misterio o vender un objeto mágico, y ya. Eso me habría roto mi corazoncito sandboxero pero lo habría aceptado por el bien de la partida porque en fin, tampoco hemos venido aquí para fastidiarle la tarde a nadie.

Pero es que las pocas veces que juego en lugar de dirigir, realmente quiero interpretar a un personaje. Y suelo hacerlo venga o no bien para el desarrollo del juego (a menos que me pidan lo contrario amablemente).

Avisados quedáis, amigos másters; tengo un PJ y no tengo miedo a utilizarlo.

Saludetes,
Carlos

10 comentarios:

  1. Joder, jugadores como tú ya no quedan.

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    1. No estoy seguro de si eso es un cumplido o una crítica feroz xD

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    2. Pues depende de para cada uno. Para mí es un cumplido porque me gustaría que hubiera más jugadores así en mi mesa, pero sé que hay DM que odian a los jugadores como nosotros y parece que solo quieren meros comparsas, al igual que también hay jugadores que tampoco son muy proactivos y se conforman con jugar lo que les ofrezcas.

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    3. Entonces es un cumplido. Yo creo que los jugadores tienen que ser proactivos. Es más, a los jugadores proactivos hay que animarlos a que lo sean y, en la medida de lo posible, apoyarles.

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  2. Por un lado muy bien, pero por el otro... Si te pasaste toda la partida tratando de huir de la ciudad no colaboraste mucho con el grupo y obligaste al máster a ir repartiendo la atención entre los dos lugares, ¿no?

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    1. No realmente, porque mi huida de la ciudad se produjo ya casi al final de la partida. El resto del tiempo sí estuve ayudando a uno de los jugadores que era, de hecho, mi patrón.

      Sí es verdad que me perdí el final de la partida, pero lo cierto es que al final creo que fui el que salió mejor parado (la vida es dura en La Puerta de Ishtar)

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    2. Ah, ya veo. Entonces muy bien. :-)
      Me hizo mucha gracia por cierto la frase que pusiste en G+ de «¡Tengo un personaje y estoy dispuesto a utilizarlo!» o algo así.

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    3. Eres consciente de que es más o menos la frase con la que termina esta entrada, ¿verdad? :P

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  3. Yo antes era así, pero hay directores que no lo entienden (y grupos de jugadores que tampoco). Encima, siempre me tocaba llevar a personajes odiosos XD.

    Al final te acostumbras a un cierto consenso tácito en el grupo, en el que actúas condicionado muchísimo por el margen de diversión que aporta el carácter del personaje a la partida.

    Ahora mi problema es otro. Me siento hiperactivo cuando hago de jugador: Quiero hacerlo todo y tal vez hablo demasiado respecto a otros aventureros, pese a que intento modular eso.

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    1. Creo que todos intentamos no ser unos aguafiestas para el resto del grupo y, hasta cierto punto, asumimos un mínimo de colaboración con el grupo, aunque tengamos nuestros propios planes.

      En cualquier caso, el 95% del tiempo estoy dirigiendo en lugar de jugar y cuando juego, suelen ser partidas sueltas, así que al final no ocasiona tantos problemas.

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